El mundo necesita un impuesto al carbono masivo en tan sólo 10 años para limitar el cambio climático, dice el FMI.

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La organización internacional sugiere un costo de $75 dólares por tonelada para 2030.

Texto original: https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2019/10/10/world-needs-massive-carbon-tax-just-years-limit-climate-change-imf-says/

Por Chris Mooney y Andrew Freedman 

Oct. 10, 2019 a las 10:07 a.m. CDT

 Un acuerdo global para hacer que la quema de combustibles fósiles sea más costosa es urgente y es la manera más eficiente de combatir el cambio climático, declaró un estudio del Fondo Monetario Internacional el jueves.  

El grupo encontró que un impuesto global de $75 dólares por tonelada para el año 2030 podría limitar el calentamiento del planeta a 2 grados centígrados (3.6 grados Fahrenheit), o prácticamente duplicar su precio actual. Esto aumentaría por mucho el precio de la energía basada en combustibles fósiles - especialmente la que proviene de la combustión de carbón - pero la disrupción económica podría contrarrestarse al dirigir el dinero recolectado directamente de regreso hacia los ciudadanos. 

“Si comparamos el nivel promedio del impuesto de carbono hoy, que es de $2 dólares [la tonelada], con el lugar en el que debemos estar, es un salto enorme”, dijo Paolo Mauro, director adjunto del departamento de asuntos fiscales en el FMI.

 El reporte del FMI se presenta en un momento en que las instituciones financieras abordan cada vez más los riesgos asociados con el cambio climático, incluyendo los daños del aumento del nivel del mar, eventos climáticos extremos y los miles de millones en reservas de combustibles fósiles que pudieran exceder lo que podemos consumir al mismo tiempo que se limita el calentamiento. La Reserva Federal, por ejemplo, está observando de cerca cómo es que el cambio climático puede presentar un riesgo para la estabilidad económica. 

 En los Estados Unidos, un impuesto de $75 dólares eliminaría emisiones en casi 30 por ciento, pero ocasionaría un 53 por ciento de incremento en promedio en los costos de electricidad y un 20 por ciento de incremento en las gasolinas de acuerdo con los precios proyectos para 2030, según el análisis en el Monitor Fiscal del FMI.

Pero también generaría ingresos equivalentes a 1 por ciento del producto interno bruto, una cantidad enorme de dinero que podría redistribuirse y, si se hace de manera equitativa, se convertiría en una política fiscal progresiva, en lugar de una que ataque desproporcionadamente a los pobres. 

 El impacto de un impuesto de $75 dólares por tonelada también impactaría de manera diferente a los países dependiendo de si hacen combustión o exportan carbón, lo que produce más emisiones de carbono por unidad de energía generada una vez que se quema.

En países en desarrollo como China, India y Sudáfrica, un impuesto al carbono de $75 dólares reduce aún más las emisiones - hasta 45 por ciento - y genera más ingreso proporcionalmente, tanto como 3.5% del PIB en el caso de Sudáfrica, de acuerdo con el FMI.

 La idea de volver costosa la producción de emisiones de gases de efecto invernadero no es nueva, y ha sido acogida por los economistas a pesar de las inmensas dificultades políticas involucradas en la creación de dichos impuestos.

 “Ningún economista ambiental estaría en desacuerdo con el razonamiento principal del documento: Ponerle precio al carbono es la herramienta más poderosa que tenemos para reducir las emisiones de CO2 a partir de la quema de combustibles fósiles, y el conjunto de políticas actual no nos lleva ni siquiera cerca de cumplir con nuestros objetivos climáticos”, dijo Marc Hafstead, un experto en política climática de Resources for the Future.

Varios expertos dijeron que la posición del FMI era importante incluso cuando señalaron que el precio del carbono tal vez necesite ser mucho mayor, haciendo que un cambio ya de por sí gigantesco sea aún más difícil. 

 Kenneth Gillingham, profesor de Economía de la Universidad de Yale, quien trabajó en temas ambientales durante una temporada como integrante del Consejo de Asesores Económicos durante la administración del presidente Obama, dijo que la posición del FMI se sumaba a la urgencia que recientes evaluaciones científicas y económicas han demostrado al dialogar sobre cómo atacar el problema climático. 

“Desde mi perspectiva este es un cambio emocionante ya que están pensando más profundamente que antes”, dijo. 

Pero Gillingham dijo que un impuesto a la tonelada de carbono de $75 dólares podría ser muy bajo para detener el cambio climático en 2 grados, haciendo ver que él había esperado que la cifra fuera cercana a los $100 dólares por tonelada, dada la trayectoria de altas emisiones a nivel mundial. 

Gernot Wagner, quien estudia política climática en la Universidad de Nueva York, estuvo de acuerdo. Él es co-autor de un documento publicado el lunes en el que dice que el precio del carbono debe ser alto al inicio y reducirse gradualmente para considerar los costos de los daños futuros del calentamiento global.  

“Si consideramos seriamente el riesgo y la incertidumbre climáticos, los números serán aún mucho mayores”, dijo Wagner en un correo electrónico. 

 La mayoría de los economistas y creadores de políticas públicas han diseñado políticas de impuestos al carbono que inician relativamente bajas y suben rápidamente con el tiempo. Los defensores dicen que esto minimizaría las dificultades económicas para los consumidores y las empresas por sus decisiones en el pasado a medida que cambiaría decisiones futuras como la compra de equipo contaminante o automóviles. 

 El ganador del premio Nobel y economista de Yale William D. Nordhaus ha declarado que un impuesto al carbono de $300 dólares por tonelada, o incluso mayor, podría ser necesario. 

“Desde mi punto de vista, su estimado está muy por debajo de lo que necesitamos”, pero muy por arriba si se compara con políticas ya implementadas en algunos países, dijo Nordhaus en su correo electrónico. 

Además, la última información científica sugiere que el mundo sufrirá daño masivo, como la pérdida de casi todos los arrecifes de coral, aún deteniendo el calentamiento en, o justo por debajo de los 2 grados centígrados. Para mantener el calentamiento en 1.5 grados centígrados, el impuesto al carbono tendría que ser aún mayor, observó Mauro del FMI, aunque dijo que no está seguro qué tanto más porque el grupo no hizo ese análisis. 

“La crisis climática es tan grave, y la determinación pública/popular para combatirla es de repente tan fuerte e imparable, que incluso $75 dólares por tonelada para 2030 parece ser un objetivo aún muy moderado”, escribió Charles Komanoff, director del Centro de Impuesto al Carbono, en un correo electrónico como respuesta al estudio del FMI.

El reporte del FMI considera no sólo las opciones de política económica, sino también la factibilidad política de estas propuestas, incluyendo la manera en al que podrían afectar a los diferentes segmentos de la sociedad y cómo hacer que sean más apetitosas políticamente hablando, como mediante la redirección de los ingresos hacia la población a través de reducciones de impuestos o de pagos directos de los dividendos. 

Muestra que en el grupo de las 20 economías más grandes, el impuesto aumentaría los costos en aproximadamente 43 por ciento para la electricidad y 14 por ciento para las gasolinas. 

 Esto refleja el reconocimiento cada vez mayor de que las políticas que imponen cargas financieras que impactan más a un segmento particular de la sociedad podrían desencadenar retrocesos no deseados. Las alzas en los impuestos en Francia a la gasolina y al diesel, por ejemplo, sirvieron de estímulo para las protestas violentas de los “chalecos amarillos” este año.  

Noah Kaufman, investigador del Centro en Política de Energía Global de la Universidad de Columbia dijo que el FMI se une al “coro de organizaciones, expertos e incluso grupos de gente de la sociedad civil” al pedir acción climática más agresiva. 

 “La cuestión es cómo estimular la acción, y un grupo como el FMI tiene un gran papel en hacerlo posible”, dijo.