¿Cómo dejar de entrar en pánico y entrarle al cambio climático?

  • Call to action

He aquí un plan de 5 pasos para manejar el estrés y volverse parte de la solución.

Por Emma Marris (La señorita Marris es la autora de “El jardín bullicioso: Salvando a la naturaleza en un mundo más allá del salvajismo”)

Enero 10, 2020

  • Estás deslizando hacia abajo en tu celular a través de noticias y ves una historia más sobre el cambio climático.
  • Australia se incendia. Indonesia se ahoga. Al mismo tiempo, Donald Trump está tratando de facilitar el desarrollo de nuevos proyectos de combustibles fósiles.
  • Mientras lees, sientes una presión en tu pecho y una sensación de pavor, parece salir de tu corazón y recorre todo tu cuerpo. Te empiezas a sentir ansioso, temeroso e intensamente culpable. Justo esta mañana utilizaste un vehículo a gasolina para ir a tu trabajo. Comiste carne. Reservaste un vuelo, encendiste el aire acondicionado, olvidaste tus bolsas reutilizables para las compras en casa. Esto es tu culpa.
  • Como escritora medioambiental, me suelen pedir orientación para afrontar el cambio climático. Tengo algunas ideas. Mejor aún, tengo un plan de 5 puntos para manejar la carga psicológica de vivir con el cambio climático y volverse parte de la solución.

Paso 1: Deshazte de la vergüenza.

  • El primer paso es la clave para el resto. Sí, nuestra vida diaria indudablemente contribuye al cambio climático. Pero es porque los ricos y poderosos han construido sistemas que hacen casi imposible vivir sin dañar la Tierra. Nuestros sistemas económicos requieren que la mayoría de los adultos trabajen, y la mayoría de nosotros debe viajar para trabajar en o hacia ciudades diseñadas intencionalmente para favorecer al automóvil. Comida, ropa y otros bienes insostenibles siguen siendo más baratos que las alternativas sostenibles.
  • Y aún así nos culpamos por no ser lo suficientemente ecológicos. Como la ensayista climática Mary Annaïse Heglar escribe, “La creencia de que este enorme problema existencial pudo haberse arreglado si todos nosotros hubiéramos ajustado nuestros hábitos de consumo no es solo absurdo; sino también peligroso.” Pone a los santos ecológicos contra los pecadores ecológicos, quienes son sólo pobres víctimas del sistema. Nos engaña al hacernos pensar en que nuestras acciones tendrán efecto solo por nuestros hábitos de consumo - que comprando correctamente es la única manera en la que podemos contrarrestar el cambio climático. 
  • Mientras estemos compitiendo por el título de “más ecológico que tú” o estemos paralizados por la culpa, jamás iremos contra las poderosas compañías y gobiernos que son el verdadero problema. Y así es exactamente como quieren que suceda. 

Paso 2: Enfócate en los sistemas, no en tí mismo.

  • Incluso si nos las arreglamos para eliminar completamente nuestras propias contribuciones al cambio climático, sería prácticamente un trabajo de tiempo completo, dejándonos poco tiempo o energía para presionar para los cambios sistémicos que necesitamos. Y las emisiones evitadas serán minúsculas comparadas con la escala del problema. Cada persona en los Estados Unidos emitió en promedio 16 toneladas métricas de dióxido de carbono relacionado al uso de energía en 2018, de acuerdo con la Agencia de Información de Energía. Todo el país emitió 5.28 mil millones de toneladas métricas de dióxido de carbono relacionado al uso de energía ese año. 
  • Yo he decidido pelear contra la propuesta de un ducto de gas, una instalación de licuefacción y una terminal de exportación de gas natural licuado, que Pembina, una compañía canadiense quiere construir en Oregon, donde vivo. Si se construye, el proyecto generaría emisiones de más de 36.8 millones de de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente por año. Alrededor de 42 000 personas enviaron comentarios a una agencia estatal solicitando que no se dieran los permisos para el proyecto. Si logramos parar la construcción, cada una de esas personas podría tener el crédito de de prevenir una cuarenta y dos milésima parte de esas emisiones - ¡Unas 876 toneladas métricas por persona! Eso tomaría 54 años de una vida sin emisiones para hacer el mismo efecto.
  • Mi punto es que la crisis climática no se va a solucionar por sacrificio personal. Se solucionará al elegir a las personas correctas, aprobando las leyes correctas, redactando las regulaciones correctas, firmando los tratados correctos - y respetando los tratados ya firmados, particularmente con las naciones indígenas. Se solucionará al hacer rendir cuentas a las empresas y personas que han ganado miles de millones a costa de nuestra atmósfera que todos compartimos.

Paso 3: Únete a un grupo efectivo.

Éstos cambios radicales y sistémicos son complicados y serán difíciles de ganar. Ninguna persona por sí misma puede hacerlo sola. Afortunadamente, ya hay docenas si no es que cientos de grupos dedicados al activismo climático. Algunos son locales y se enfocan en detener particulares proyectos de combustibles fósiles, como Rogue Climate en el sur de Oregon, en el cual estoy trabajando. Otros son nacionales y trabajan en cambiar las políticas federales, como Zero Out y Sunrise Movement. Incluso otros, como Fridays for Future de Greta Thunberg son internacionales y se encargan de hacer presión moral en negociadores climáticos y gobiernos de todo el mundo. Grupos como Project Drawdown se dedican a la investigación de los aspectos básicos para la eliminación del dióxido de carbono de las fuentes de energía del mundo. El cambio climático está asociado a la inequidad de ingresos e injusticias, así que si tu pasión es la lucha por la justicia racial, los derechos de los pobres o de los indígenas y su soberanía, eso funciona también. O podrías apoyar a un candidato político local o nacional que esté enfocado en la crisis climática.

Paso 4: Define tu rol.

El poder de estos grupos no es solo en números. Trabajan bien porque dividen el trabajo que se debe hacer y dan cada tarea a los más adecuados para llevarla a cabo. Ésto también hace la lucha menos desalentadora. En vez de tratar de volverse un experto en derecho regulatorio internacional, cadenas de suministros globales, ciencias atmosféricas y el arte de las protestas, puedes ofrecer las habilidades y recursos que ya tienes y confía en que otras personas con habilidades complementarias, están haciendo lo que pueden, también. Si eres escritor, puedes hacer cartas al editor, boletines informativos y volantes. Sólo tú sabes que y cuanto puedes dar razonablemente. Ten cuidado en no sobrecargarte desde el principio y arriesgarte a quedar totalmente exhausto. Establece un nivel de participación sostenible para ti y mantenlo. Como bono extra, trabajar con un grupo aumentará la riqueza y diversidad de tus relaciones personales y podría calmar tu ansiedad y depresión por la crisis climática.

Paso 5: Reconoce por qué estás luchando y no solo contra qué peleas.

Aunque mantener el calentamiento global por debajo de los 2.7 grados Fahrenheit (1.5 grados Celsius) sería sin lugar a duda mejor que 3.6ºF (2ºC), no hay un parámetro que nos diga que es “demasiado tarde” o que estamos “condenados”. Entre más bajo, mejor. Siempre valdrá la pena pelear.

Mientras peleamos, es importante para nuestra salud mental y motivación, tener una imágen de nuestro objetivo en mente: un buen futuro dentro de lo posible.

Imagina ciudades densas, pero habitables, fusionadas con transporte público y parques frondosos, con una infraestructura que se estremece por remover el dióxido de carbono de la atmósfera, carne falsa que sabe mejor que la real, especies recuperándose y regresando al mundo a sus orígenes, los ríos se vuelven plateados por tantos peces, los cielos se musicalizan con bandadas de aves.

Este es un futuro donde la inequidad económica, el racismo y el colonialismo, que hicieron décadas de inacción contra el cambio climático fueran posibles, han sido reconocidas y están siendo abordadas. Es una época de sanación. Muchos ecosistemas han cambiado, pero la resiliencia natural y la ayuda de humanos reflexivos están evitando que la mayoría de las especies se extingan. Este es un futuro donde los niños no tienen que tomar las calles en protesta y alarmarse, porque sus padres y abuelos tomaron medidas. En lugar de eso, están escalando árboles. 

Este futuro aún es posible. Pero sólo sucederá si nos deshacemos de la vergüenza, dejamos de enfocarnos en nosotros mismos, nos unimos y lo exigimos. 

 

Emma Marris es la autora de “El jardín bullicioso: Salvando a la naturaleza en un mundo más allá del salvajismo”

Una versión de este artículo aparece en la impresión de Enero 12, 2020, Sección SR, Página 7 de la edición de Nueva York with el Encabezado: Stop Freaking About the Climate. https://www.nytimes.com/2020/01/10/opinion/sunday/how-to-help-climate-change.html

Traducción: Oswaldo Rojas