En 2030, terminamos con la emergencia climática. Así lo hicimos.

  • Call to action

Por Eric Holthaus

Si las palabras construyen mundos, entonces necesitamos urgentemente contar una nueva historia sobre la crisis climática. Aquí hay una visión sobre cómo podría verse y sentirse emprender acción colectiva.

¿Qué es la civilización humana sino el resultado de todas las historias que nos han contado? Siglos de evidencias han mostrado que contra historias puede cambiar el curso de la historia misma. La imaginación radical, término utilizado por la estadounidense Adrienne Maree Brown, autora y organizadora de movimientos sociales, describe el poder que tiene la ficción visionaria para cambiar al mundo. “Una vez que se le da rienda suelta a la imaginación, la liberación no tiene límite”, escribe.

Nuestra historia de 2020 aún está por escribirse, pero podemos decidir hoy si será o no revolucionaria. La imaginación radical puede ayudarnos a empezar a ver que el poder para cambiar la realidad comienza cambiando lo que consideramos que es posible.

Así que quiero trazar un camino respecto a lo que esta década podría ser, si hacemos lo que necesitamos hacer.

Como meteorólogo, usaba evidencia actual para predecir eventos futuros. Como escritor, siempre he escogido que la verdad científica de que existimos en una comunidad interdependiente de especies en un planeta finito me guíe. 

Pero después de medio siglo de negación climática institucionalizada y de acción tardía, he aprendido que predecir el comportamiento humano es imposible, y en una emergencia climática, la importancia de nuestras opciones se magnifica enormemente.

Durante la década de 2010, la ciencia climática se volvió más funesta, señalando puntos de no retorno planetarios, que llegaron más pronto de lo que se pensaba. En gran parte, esta crisis se ha vuelto una emergencia porque ha existido mucho enfoque en los números – 1.5ºC, 350 partes por millón, 12 años, y no ha habido suficiente atención a las historias colectivas de un mundo mejor.

Sin embargo, el número más importante es fácil de recordar: cero. Llegar a las cero emisiones de manera global tan pronto como sea posible. El cero es revolucionario.

Existe un número infinito de caminos frente a nosotros, y lo que presento a continuación es sólo uno de ellos, que armé con ayuda de amigos alrededor del mundo.

Ésta es una historia sobre un viaje a 2030 –una visión sobre cómo podría verse y sentirse si, finalmente, radicalmente, colectivamente actuamos para construir el mundo en el que queremos vivir.

2020

En una emergencia climática, la valentía no es una opción. Es estratégica. Es una estrategia de supervivencia.

Dejar ir la vida que pensaste tendrías puede ocasionar mucho dolor. Hay mucha valentía al estar dispuesto a redefinir tu existencia. Hay mucho valor para poder saber que tal vez la vida se vuelve más rica y más profunda de maneras inesperadas.

Sólo se requiere 3.5% de la población para llevar a cabo un cambio político. En Nueva Zelanda, aproximadamente 3.5% de la población participó en las huelgas climáticas de otoño de 2019, mismas que fueron casi inmediatamente “seguidas” por la adopción del país de una de las metas climáticas globales más osadas: llegar a cero emisiones netas para 2050.

Es a partir de la política vanguardista de Nueva Zelanda, que 2020 es el año en que nos damos cuenta que lo más urgente que podemos hacer en una emergencia es contarles a otros apasionadamente que sí existe. El llamado para proteger al planeta se convertirá en un grito movilizador a medida que las huelgas climáticas alrededor del mundo aumentan. Más personas comenzarán a exigir un mejor planeta que funcione para todos. Este movimiento climático catalizará la urgente política revolucionara para combatir la crisis.

Aún sabemos en 2020 que tenemos que hacerlo mucho mejor, pero admitir que estamos en una emergencia significa que podemos empezar a contarnos nuevas historias que nos ayudarán a salir de la crisis. Redefiniremos la felicidad. Veremos programas de televisión y películas esperanzadoras sobre un mundo posible que aún no existe. Dejaremos de ver a la Tierra como una parte externa que necesita que la salvemos. Nos daremos cuenta que estamos intrínsecamente unidos al planeta: salvarlo es, de hecho, salvarnos a nosotros mismos.

2021

Habrá más presión social para legislación climática aún más ambiciosa que la de Nueva Zelanda. Para hacer lo suficiente respecto al clima, algunos de los países ricos que más emiten tendrán que ser cero-carbono para 2025. Casi todos los países ricos tendrán que ser carbono cero para 2030. No importa qué gobierno esté en el poder. Las elecciones se mueven muy lentamente. Votar parece no tener suficiente poder cuando la opción se encuentra en la negación y el retraso. Exigiremos a nuestros candidatos que reconozcan la realidad de la crisis.

En 2021, un nuevo presidente del mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel mundial, Estados Unidos, pasará una serie de arrasantes cambios legislativos para hacer realidad un nuevo GREEN NEW DEAL - nuevo trato verde - y ayudará permanentemente a descentralizar el poder político de las industrias extractivas que han concentrado la riqueza por siglos.

George Monbiot llamó a este proceso “POLITICAL REWILDING” – retorno a lo silvestre de la política -  (cuando la gobernanza vertical hacia abajo se reemplaza con modelos participativos espontáneos de abajo hacia arriba), pero tal vez es más fácil de entender como rendición de cuentas. Es la idea de que las industrias que tienen el poder de terminar con la civilización como la conocemos no deben regularse a ellas mismas. Es la idea de que los funcionarios del gobierno no deben posicionar las ganancias corporativas encima del bien común. Es la idea de que proteger la seguridad de toda la vida en la Tierra es realmente sólo amarnos unos a otros.

Comenzaremos a redefinir la democracia a través de manifestaciones, exigiendo justicia climática. Comenzaremos a redefinir la libertad en una era en la que el aire que respiramos incluye las decisiones mortales que los hombres blancos tomaron por cientos de años.

Así es como la gente comenzará a escuchar nuevamente y a ejercer liderazgo moral en todas las posiciones de poder que tenemos en nuestras vidas.

2022

Comenzaremos a redefinir a las acciones individuales como acciones a nombre del colectivo. Veremos el trabajo de cuidados y de ayuda mutua estando al centro de la acción climática. El término “acción climática” comenzará a perder significado. Y sólo será “acción”.

Comenzaremos el proceso de reparaciones climáticas – reparando parcialmente la pérdida y daños del colonialismo y descentralizando el poder político a escala global. Comenzaremos el proceso de regresar la tierra al control de los pueblos originarios. Nos veremos unos a otros como gente que merece el derecho de prosperar.

Los pueblos indígenas han, por siglos, administrado de manera efectiva más del 80% de la biodiversidad del mundo. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas proporciona un modelo particularmente efectivo para saber cómo mantener relaciones pacíficas entre países al mismo tiempo que construimos un mundo que funcione para todos. Nosotros, como seres humanos, hemos sabido cómo hacerlo por mucho tiempo. Recordaremos cómo hacerlo nuevamente.

Finalmente, llegaremos al tope de emisiones globales. Finalmente dejaremos de acelerar hacia nuestra propia destrucción.

2023

Penalizaremos y deslegitimaremos al sector de los combustibles fósiles. Los directivos de empresas de combustibles fósiles serán llevados a juicio por crímenes contra la humanidad. Tribunales de ecocidio determinarán a los responsables de hacer que partes de la Tierra sean inhabitables. Marcharemos en las calles de nuestras ciudades costeras y a lo largo de las costas de los mares del futuro en solidaridad y celebración mientras nuestros opresores son remitidos a la justicia.

Con valor nombraremos a la gente que creó nuestro mundo en llamas sin miedo de represalias porque ya no tendrán poder gracias a nuestra visión de un mundo mejor. La historia recordará nuestras décadas de falta de acción para combatir la crisis climática como uno de los más profundos errores de la humanidad.

Nos daremos cuenta que hemos perdido mucho, pero aún hay mucho por lo que vale la pena luchar. Daremos prioridad a nuestra propia resiliencia psicológica y emocional. Caminaremos al lado del río. Visitaremos a nuestros amigos.

2024

Finalmente, habremos creado la infraestructura moral y cultural para la rápida descarbonización de cada aspecto de nuestra civilización.

Electrificaremos todo: trenes, calefacción, fundición de acero, tractores agrícolas. Como el dióxido de carbono se queda en la atmósfera por cientos de años, nos concentraremos más intensamente en los otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso. Escucharemos a los agricultores y utilizaremos su sabiduría para reformar radicalmente la agricultura logrando que las tierras produzcan alimento, no mercancías. Mientras seguimos plantando nuevos árboles, centraremos nuestros esfuerzos en salvar a los bosques que se encuentran intactos, mismos que absorben mayores cantidades de dióxido de carbono del aire y minimizan el riesgo de utilizar mucha de la tierra arable de maneras que no respaldan al ecosistema local.

Reduciremos las emisiones globales en 10% en un solo año y mantendremos ese ritmo por el resto de la década. Será el primer año de la historia que estaremos haciendo lo suficiente para desacelerar la emergencia climática.

2025

Ya habrá pasado mucho tiempo en que veremos a los coches como máquinas de muerte que roban la mitad del área de nuestras ciudades. En este punto, existirá mucho más espacio disponible para vivienda de calidad para todos, para parques, para cultivos urbanos, para la vida.

Ya habremos comenzado desde hace mucho a recuperar pastos y estacionamientos en nuestras ciudades para la gente y para jardines. Recuperaremos espacios públicos que hayan sido privatizados.

Comenzaremos a sentirnos cómodos unos con otros en público nuevamente porque nos queremos unos a otros y siempre lo hemos hecho. Siempre nos ha gustado conocer nueva gente, así que nuestros espacios públicos nos ayudarán a hacerlo en lugar de aislarnos in cubículos de individualismo pasados de moda.

Reconstruiremos nuestras ciudades y rediseñaremos nuestras calles para caminar, para andar en bicicleta, y para los que se mueven más lento. El transporte público será gratuito, porque no tiene sentido que no lo sea. Tendremos poblados y ciudades donde el peatón sea primero, como siempre tuvo que haber sido. Todos aprenderemos a movernos más lentamente.

Los lugares en los que vivimos estarán llenos de aspiraciones porque vivir una buena vida siempre ha sido el punto.

2026

Redefiniremos lo que queremos decir con tecnología.

No necesitamos más dispositivos, necesitamos más conexión. No necesitamos más entretenimiento, necesitamos más empatía. No necesitamos realidad virtual, necesitamos realidad.

Las represalias contra las grandes compañías tecnológicas (BIG TECH) ya comenzaron, y continuaremos haciéndolos responsables de utilizarnos como engranes de las ruedas del capitalismo extractivo. Rechazaremos la mentira que la tecnología cura de manera inherente la soledad. Rechazaremos los esfuerzos de las compañías de tecnología de mercantilizar nuestro deseo de comunidad.

A la mitad de esta década transformativa, empezaremos a darnos cuenta de que lo hemos estado buscando todo el tiempo ha sido un sentido del propósito. Queríamos hacer trabajo que fuera significativo. Queríamos pertenecer a algo más grande que nosotros.

A través del arte, la música memes y métodos aún por inventar, nos reiremos y amaremos e interpretaremos lo que significa ser parte de una civilización global en auge a mediados de la década más trascendental para la historia humana.

2027

Expandiremos nuestras prácticas de agricultura regenerativa. Digo “practicas” porque trabajar en conjunto con la naturaleza para producir nuestro alimento es algo que supimos hacer por miles de años antes de empezar a expandir la agricultura del monocultivo.

La práctica pasada de moda del monocultivo en grandes franjas de tierra le ha arrancado los nutrientes al suelo, pero ya habremos regresado a técnicas sustentables ancestrales como el intercultivo, donde diferentes plantas crecen juntas, fomentando la diversidad en la que naturaleza prospera. La comida que se produce así requiere menos pesticidas y fertilizantes, permitiendo un ecosistema próspero que fomenta más vida silvestre.

Reaprenderemos lo que hemos olvidado. Construiremos una economía circular.

2028

Comenzaremos a desmercantilizar nuestra propia supervivencia; es decir, produciremos todas las necesidades para la supervivencia como un derecho humano. Ya no nos “ganaremos” la vida ni permitiremos determinar nuestra importancia individual en la sociedad por qué tan “productivos” somos. Nos daremos unos a otros lo que hemos merecido siempre: aceptación como ser vivo.

Es este ciclo de producción desbocado de obtener ganancias a cualquier costo lo que creó la crisis climática. Detener este ciclo es posible al cambiar cómo funciona la economía. Abandonaremos el concepto de crecimiento por el siempre hecho del crecimiento. Celebraremos la ineficiencia. La llamaremos creatividad. La llamaremos vivir.

Al establecer una civilización que valora la vida en lugar de la producción, recalibraremos la economía para ver por las necesidades de la gente y del planeta. Nuestro valor no estará ligado a cuánto podemos producir para la gente que ya es rica. Construiremos una sociedad que garantice los fundamentos de la sobrevivencia – alimento, agua, albergue, comunidad – para todos.

2029

A medida que la década termina, celebraremos que nuestros esfuerzos han reducido las emisiones a la mitad a nivel mundial en los últimos 10 años. Muchos países llegarán al objetivo de cero emisiones de carbono mucho más rápido de lo que sus líderes lo creían posible. Por fin estaremos en paz por un mundo sin cambio climático catastrófico. Pero esa sólo será una pequeña parte de nuestro logro.

Habremos hecho una nueva versión de cómo se ve y se siente estar vivo. Lo habremos logrado porque tuvimos que haberlo hecho para sobrevivir. Pero, después de haberlo logrado, nos daremos cuenta de que lo hicimos para poder prosperar.

No podremos recordar cómo era el mundo anterior. La clave, en retrospectiva, fue entender que un cambio revolucionario comienza con cambiar cómo vemos la forma en la que cada uno de nosotros encaja en el mundo.

2030

Tal vez el cambio más radical de toda esta década será nuestra recién descubierta habilidad para contar una historia – una positiva- sobre el futuro y decirla en serio.

La forma en que esa historia se ve probablemente sea muy diferente a la que acabas de leer, pero se sentirá muy similar. Se sentirá como algo que siempre habías querido, pero que nunca esperaste obtener. Te la mereces.

Eso es lo que debemos hacer ahora, en los primeros días del 2020. Ten sueños grandes sin vergüenza, sueños que reimaginen el mundo más justo y más amoroso en el que queremos vivir, no el que la ciencia ficción tradicional o incluso los medios sugieren que es inevitable. Escribe tus sueños, habla de ellos con el mundo, y trabajen juntos para hacerlos realidad.

Texto original: https://thecorrespondent.com/214/in-2030-we-ended-the-climate-emergency-heres-how/28330740746-6b15af77